Hamburgo no era una ciudad que tuviéramos pensado visitar originalmente. Pero como Mark nos había hablado maravillas de su ciudad natal al conocerlo en Sapa y considerando que nos quedaba de pasada para Copenhague, decidimos dedicarle un par de días.

Bajamos a la madrugada en la estación de bondis y enfilamos con nuestras mochilas en dirección al hostel. Nos había sorprendido encontrarnos con que no quedaba casi lugar en ningún hostel en Hamburgo, pero al llegar a nuestro hostel nos dijeron que esa semana se llevaba a cabo una convención anual de plantas muy importante. Por esta razón terminamos compartiendo alojamiento con gente variopinta, con varios viejos y público poco típico de este tipo de lugares, pero donde tuvimos la suerte de conocer a Chang. Parecía trabajar las 24 hs del día ahí, pero su constante buena onda hizo que le tomáramos cariño al hostel.

Arrancamos a caminar por esta ciudad portuaria que a primera vista no nos llamo mucho la atención pero que con el correr de los días nos terminaría cautivando. Comenzamos por el ayuntamiento, pasando antes por la Catedral de St. Michaelis. Cerca del ayuntamiento, dimos una vuelta por la avenida principal Jungfernstieg, zona donde se encuentran los mejores locales de ropa y restaurantes. Una mezcla de edificios antiguos y modernos nos vigilaban desde las alturas.

Uno de los encantos de Hamburgo es el río Alster, que atraviesa la ciudad por el medio. Cruzando sus miles de encantadores puentes llegamos a Alsterarkaden, una avenida con unos arcos blancos llena de locales y gente aprovechando el aire libre y el río. Pasamos al mediodía y nos cruzamos miles de personas que se tomaban un recreo de sus laburos para almorzar algo sentados al borde del lago Alster.

La siguiente parada seria el Warehouse District, una zona llena de viejos almacenes portuarios hoy transformados en modernas oficinas. Son todos edificios con ladrillos a la vista, canales y puentes conectándolos. Por esta zona nos cruzamos de casualidad con un museo de ciegos, que a través de elementos lúdicos te mostraban las dificultades que enfrentan y como se sobreponen a las mismas. Uno de los juegos consistía en entrar en un cuarto completamente a oscuras solamente con el clásico bastón como ayuda y tratar de salir por el otro extremo indemnes. Había también una zona donde había que tratar de identificar los olores de diversos artículos y otro juego donde escuchábamos distintos sonidos tratando de identificar de donde provenían. Aunque estamos lejos de realmente saber lo que siente la gente que perdió el sentido de la vista, fue interesante para entender un poco mejor las dificultades que enfrentan y admirar como se sobreponen a las mismas.

Hamburgo es conocida como una de las ciudades verdes de Alemania. Incluso fue declarada capital verde de Europa en 2011. Tiene unos inmensos parques que son bien aprovechados por sus habitantes y visitantes. El lago Alster está rodeado de espacios verdes, donde la gente se junta a hacer deporte o a comer un asadito hecho en parrillas descartables después del laburo. Miles de amigos se juntaban en grupitos a disfrutar sus típicas salchichas asadas y algunas de las miles de variedades de cervezas que tienen.

El principal parque de Hamburgo es el Planten Un Blomen. En el mismo hay un jardín botánico, un jardín japonés, aguas danzantes en medio de un lago y hasta una canchita de fútbol con arcos en la cual los goles se meten empujando la pelota con el chorro de agua que sale de unos enormes cañones.

Esta ciudad no es conocida solo por sus espacios verdes o zona portuaria sino que también por su zona roja. Ubicada en el barrio de Sankt Pauli, donde se concentra la movida nocturna, la zona roja se mezcla con los bares mas “normales” donde los locales salen a bailar y tomar algo. La calle principal es la Reeperbahn. En los locales cercanos de dicha calle comenzó a despegar la carrera musical de Los Beatles.

beatles

Visitamos distintos bares, probando distintas cervezas. En casi todos los bares y hasta en la calle había “photobooths”, donde los alemanes entraban constantemente a sacarse fotos haciendo caras. Una atracción ideal para borrachos. En el trayecto entre bar y bar íbamos viendo a pintorescos personajes entrando a los locales de la zona roja. Después de ser echados a los gritos de uno de ellos cuando quisimos entrar a ver qué onda debido a que no se aceptaban mujeres (gracias Vicky…), nos encontramos con una escena dantesca. Un viejito pispeó por la puerta de uno de estos lugares y siguió camino. La portera del local, entrada en años y carnes, lo siguió un buen trecho, lo abrazo y empezó a hablarle en alemán. No sabemos qué le dijo pero debe haber sido muy persuasiva porque lo termino acompañando a un cajero, espero que saque plata y otra vez lo abrazo hasta depositarlo en la puerta de su local. Vimos al viejito adentrarse en el oscuro pasillo, correr la cortina y pasar con la intención de “comprar” un buen momento.

No podíamos dejar de visitar Hafencity, uno de los proyectos de construcción urbana más importante de Europa. Esta ciudad dentro de la ciudad apunta a duplicar la población de Hamburgo. Con un aire a Puerto Madero, estará terminada en 2025 pero hoy en día ya puede visitarse. Uno de los edificios que más nos llamo la atención fue el Elbphilarmonic Hamburg. Este estaba todavía en construcción pero sería estrenado en unos pocos meses. Había sido construido como un “faro cultural” para la ciudad. Ubicado al borde del río Elba, tenia forma de quilla de barco y parecía estar hecho completamente de cristal.

filarmonica

Caminando por la zona se pueden disfrutar las embarcaciones atracadas y distintas atracciones como el Museo Marítimo Internacional.

Como el río Elba divide la zona portuaria de la ciudad, en 1911 se inauguro el Alter Elbtunnel que conectaba el puerto con la misma. Este túnel, a veintiséis metros de profundidad, es usado diariamente por peatones, ciclistas y automovilistas. Tiene cuatro grandes ascensores para que asciendan y desciendan según necesiten los vehículos. Originalmente fueron pensados para los carros con caballos y hoy cargan autos y bicicletas indistintamente.

Como dijimos antes, no habíamos planeado visitar esta ciudad inicialmente pero por suerte lo hicimos porque nos encantaron sus parques verdes, puentes y lagos pero además nos cautivo su energía, su movimiento y que estaba llena de gente joven.

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