Buda Pest. No es un error ortográfico, son dos antiguas ciudades divididas por el rio Danubio (Buda a la derecha y Pest a la izquierda) que en 1873 se unieron y formaron Budapest.

La verdad que desconocíamos bastante esta ciudad, aparte del hecho de que era la capital de Hungría no sabíamos mucho más. Visitándola, esperábamos paliar este error. Y la verdad es que supero ampliamente nuestras expectativas. Tiene bellísimos edificios clásicos de la época del Imperio Austro-Húngaro, encantadores espacios verdes, puentes y paseos por el río, joda y movimiento nocturno y encima es una ciudad barata. Con respecto a los edificios, uno de los que más nos impacto fue su famoso Parlamento, construido entre 1884 y 1902 y que demostraba el poderío económico de Hungría (es el tercer Parlamento más grande del mundo detrás de los de Rumania y Argentina).

Tampoco podemos dejar de mencionar el Bastión de los Pescadores, que posee siete torres que recuerdan a las siete tribus que fundaron Hungría. Desde allí se obtenía una vista privilegiada de la antigua Pest y también se podía visitar la Iglesia San Matías.

Caminando por ahí terminamos en el Palacio Real donde se encuentra la Galería Nacional de Hungría.

Algo característico de esta capital es la cantidad de puentes que cruzan el Danubio. Hay uno colorado, otro verde y otro blanco que forman la bandera de Hungría. Pero el más llamativo es el Puente de las Cadenas, que fue el primero que unió de manera definitiva las orillas de Buda y Pest. Allí cerca se encuentra el Monumento de los Zapatos. Un conjunto de zapatos sobre el Danubio que representan a los veinte mil judíos que fueron ejecutados y lanzados a este río entre Diciembre de 1944 y Enero de 1945. Hungría tenía una gran comunidad judía, cerca de 450.000 judíos fueron enviados a Auschwitz. Hoy en día queda una comunidad mucho más chica, pero aun así aquí se encuentra la Sinagoga más grande de Europa y segunda del mundo después de la de Nueva York.

El Puente de las Cadenas se transforma en la calle que desemboca en la Basílica de San Esteban, el lugar más sagrado para los húngaros porque allí se encuentra la reliquia de San Esteban. La misma es ni más ni menos que la mano derecha del monarca que fue el primer rey de Hungría y que introdujo allí el cristianismo.

Cerca de la basílica se encuentran las calles Vaci Utka y Avenida Andrassy, donde se puede caminar y apreciar sus edificios y tiendas. Esta última desemboca en la plaza de los héroes, una magnifica plaza y una de las más importantes de Budapest.

Algo muy recomendable es tomarse la línea 2 del tranvía, principalmente el tramo entre Jászai Mari Hid y Fóvam tér. El trayecto, paralelo al Danubio, pasa por el Parlamento y nos permite ver el Puente de las Cadenas y el Castillo de Buda entre otras maravillas. El atardecer es un momento ideal para hacer este paseo.

Pero no solo de edificios vive el hombre.  En búsqueda de espacios verdes, nos fuimos a la colina Gellert. Al llegar a lo alto de la colina nos encontramos con una pequeña estructura del rey y la reina dándose la mano por sobre el Danubio simbolizando la unión de Buda y Pest.

budapestreyes

Allí cerca nos encontramos un monumento que nos encanto pero del cual no pudimos encontrar mucha información en ningún lado. Se llamaba “El Jardín de la Filosofía”. Aquí se encuentran Abraham, Jesús, Buddha, Lao-ce (uno de los filósofos chinos más importantes, padre del taoísmo) y Akhenaton (a quien conocimos hace poco en Egipto) reunidos alrededor de una pequeña bola que teóricamente representa la similitud que estas escuelas de pensamiento veneran. Mirando a una distancia cercana, se encuentran Mahatma Gandhi, Bodhidharma (fundador del budismo zen) y San Francisco de Asís a quienes el autor de la obra veía como líderes en la búsqueda del crecimiento espiritual.

filosofia

Dejamos este inverosímil encuentro de cautivantes personalidades y nos dirigimos hacia la Estatua de la Libertad, monumento a la liberación de Budapest a manos del Ejército Ruso en 1945.

libertad

De todos los espacios verdes que visitamos en esta ciudad, el que más nos gusto por afano fue la isla Margarita, que se encuentra en pleno río entre Buda y Pest. Allí se junta la gente a relajarse, a hacer ejercicio o andar en bici, observar la fuente con música y aguas danzantes y hasta visitar el zoológico que se encuentra en dicha isla. Habíamos leído en varios lados que era un lugar a visitar si nos sobraba el tiempo en Budapest, pero para nosotros es un imperdible de esta ciudad.

Como dijimos, Budapest tiene bastante movida nocturna. Hay opciones para los que quieren hacer algo tranquilo y para los que quieren volarse la peluca. En la primera opción cae el paseo por el Danubio, donde podemos apreciar los puentes y varios edificios (el Parlamento, el Castillo de Buda, etc.) iluminados que impresionan casi tanto, o incluso más, que de día.

Hay varias opciones de paseos que incluyen tragos o comida, buscando cobrar precios de entre 20 y 70 euros. Pero si se acercan al Pier 10 podrán conseguir la opción de hacerlo por unos 6 o 7 euros y el paseo no deja de ser increíble.

Para los que quieran salir a tomar algo, lo que está de moda en Budapest son los “ruin pubs”. Los mismos son edificios en muy mal estado que se alquilan por chirolas y ponen bares modificando su interior. Uno muy recomendado es Szimpla Kert. Nosotros salíamos por ahí a tomar unas cervezas (baratísimas) y a partir de ahí veíamos para donde arrancábamos.

Terminamos la noche en Instant, un ruin pub de varios pisos con distintos cuartos medio bizarros que se ponía bastante. En uno de los cuartos había una fiesta electrónica futurista y en otro pasaban el punk más rancio que puedan imaginarse, cada uno con su ambientación a tono. Faltaba una cumbia y tenían todos los estilos.

instant

Dejamos esta otrora desconocida ciudad encantados ya que Budapest nos había sorprendido y maravillado mucho más de lo que esperábamos. Cerramos la puerta del bondi y empezamos a pensar en Viena, nuestro próximo destino.

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