Después de mil horas de bondi, cruzamos la frontera de Egipto con Israel, donde nos impresionó la seguridad y el trabajo que se tomaban con cada uno. Cruzamos Israel a lo ancho para llegar a la frontera con Jordania. Ambas veces que pasamos por la frontera israelí, nos dieron un papel impreso en vez de marcarnos el pasaporte, ya que hay países que no te dejan entrar si estuviste en Israel.

Entramos a Jordania y nos dirigimos al desierto de Wadi Rum, donde vivian los beduinos. Aunque no nos impresionó tanto el desierto en si ya que habíamos estado en el de Dubai hace poco tiempo, este tenía la particularidad de estar lleno de montañas, en algunas de las cuales, si utilizábamos la imaginacion, podíamos distinguir distintas formas humanas y animales.

Esa noche dormimos en pleno desierto, en unas tiendas de campaña después de haber comido una carne cocinada en la forma típica del desierto. Hacían unos pozos en la arena, prendían un fuego y brazas dentro del mismo, después metían la carne en una especie de parrilla-jaula y tapaban el pozo por un par de horas hasta que estaba listo.

Al otro día visitaríamos otra maravilla del mundo moderno, Petra, la ciudad esculpida en la roca. Una ciudad de más de 2000 años construida por los Nabateos (antigua tribu árabe) en el corazón de las montañas Shara. Era parte vital de una ruta comercial conectando la antigua Mesopotamia con Egipto. Los monumentos aquí encontrados son una fusión interesante de estilos (arte clásico grecorromano, egipcio, mesopotámico y local) ya que los Nabateos estaban expuestos a distintas culturas debido a su actividad comercial. Ellos absorbían todas estas culturas y les agregaban su propio toque nativo. Fue re-descubierta por el suizo Johan Ludwig Burckhards en 1812. Se disfrazó de peregrino indio para poder llegar hasta aquí ya que los occidentales no eran bien recibidos en Jordania en esa época.

Petra es enorme, serían necesarios varios días para recorrerla por completo. Apenas llegamos, nos adentramos en una estrecha garganta de 1200 metros de longitud y acantilados de hasta 80 metros de altura.

Al final de la garganta, nos chocamos de frente con el Al Khaznah, también llamado El Tesoro ya que es el monumento más lindo de la ciudad.

Seguimos caminando y nos encontramos con las tumbas reales y con el teatro, que parece romano pero fue construido por los Nabateos aunque se nota claramente la influencia romana.

Después de ver las secciones principales, decidimos caminar hacia el Monasterio Ad-Deir que estaba a varios kilómetros. La dificultad se veía aumentada ya que este camino era en subida. Mientras subíamos, nos sobrepasaron varias personas que hacían este mismo camino pero montados en pintorescos burros.

Tras caminar un buen rato, llegamos al Monasterio, impresionantemente esculpido en las rocas circundantes.

Una vez allí, decidimos seguir un poco más hasta dos miradores que había a un par de kilómetros desde donde pudimos apreciar unas magníficas vistas.

Temprano a la madrugada salimos con dirección a Tel Aviv. Otra vez la eterna burocracia fronteriza, aunque esta vez estábamos mejor mentalizados para sobrellevarla. En camino a Tel Aviv, visitamos la Masada. Esta había sido una fortaleza desarrollada por Herodes durante su reinado, donde construyó palacios, almacenes, un sistema de cisternas y un muro de casamatas. Como estaba en una meseta, su ubicación era estratégica ya que esto hacía que fuera muy difícil conquistarla.
Tras la muerte de Herodes y la anexión de Judea por parte de los romanos se generó una rebelión. Los rebeldes tomaron la Masada y años después los romanos decidieron atacar este último bastión rebelde. Pasaron varios meses sitiados aguantando, pero cuando se hizo evidente que no podrian resistir más el embate romano, los cientos de personas que vivían alli decidieron matarse antes que vivir una vida de vergüenza y humillación como esclavos de los romanos. Para ello, cada padre de familia mataría a su familia y después 12 elegidos matarían a los padres para luego matarse ellos mismos. Es por ello que este lugar tiene un gran valor simbólico para los judíos.

De aquí nos dirigimos al Mar Muerto para bañarnos en este famoso y peculiar mar. Aquí la salinidad es 10 veces mayor, por lo cual cuando nos metimos no podíamos hundirnos aunque quisiéramos. El agua era como aceitosa y al parecer el barro tiene cualidades regenerativas sobre la piel, por lo cual ahí mismo se vendían miles de cremas de todos los estilos.

Finalmente llegamos a Tel Aviv. Los israelitas consideran a Jerusalén como su capital política y económica. Como la ONU no la reconoce como tal, Tel Aviv es la capital diplomática. Es una ciudad de solo 100 años y fue la primer ciudad completamente hebrea. Ya existían ciudades judías, pero el hebreo era un idioma sagrado y solo se utilizaba religiosamente. Eliezer Ben Yehuda propuso utilizar el hebreo como lengua cotidiana.

Siempre habíamos oído hablar de Israel y Jerusalén, ya sea por las enseñanzas del cristianismo o por las noticias en los medios de comunicación sobre el eterno conflicto entre palestinos y judíos. Para entender un poco mejor, es necesario conocer un poco más de la historia pasada. Había 12 tribus repartidas en el territorio de Canaan. Este pueblo deseaba un rey, por lo cual asume el mando el rey Saúl. A él lo sucede el rey David, un rey guerrero que conquisto varios territorios (entre ellos Jerusalén). Establece esta ciudad como capital del reino ya que no pertenecía a ninguna de las tribus y así evitaba problemas entre ellas. Desde aquí ya existía el Reino de Israel y Jerusalén se transformó en la capital espiritual. Tiempo después los asirios conquistan el reino de Israel y se llevan a 10 de las 12 tribus al exilio. Debido a que la mayoría de los israelitas que quedaron eran de Judea, comenzaron a llamarlos a todos judíos. Con el transcurso de los años se sucedieron los reyes en el reino de Israel. Llega la invasión de los babilonios, destruyen el primer templo y se llevan a los judíos a Babilonia. Estos regresan 100 años más tarde y junto a los pocos judíos que habían quedado reconstruyen Jerusalén y el templo.

En el 330 antes de Cristo invaden los griegos para quedarse varios siglos, mientras intentan helenizar este territorio. Contra los griegos se rebelan los hasmoneos (judíos) quienes gobiernan durante varios tumultuosos años hasta que llega Herodes impuesto por los romanos. Comienza el período romano y en el año 66 los judíos se levantan por primera vez pero fracasan. En el año 135 se vuelven a levantar, nuevamente son vencidos y expulsados de Judea definitivamente. Como represalia, el emperador Adriano transforma a Judea en una ciudad pagana, con templos para la diosa Venus entre otras y renombra el territorio como Palestina. Esto queda así durante el período bizantino hasta el 638 que llegan los musulmanes, quienes convierten a Jerusalén en la tercer ciudad sagrada para el Islam. Poco a poco comienzan a venir más y mas y le agregan rasgos musulmanes a la ciudad. Estos estuvieron hasta el 1099 que llegaron los cruzados cristianos desde Europa. Tiempo después, el musulmán Saladino expulsa a los cruzados de esta zona. Estos últimos se rearman y vuelven a tomar el territorio, pero por un breve período ya que tiempo después los mamelucos conquistan estas tierras. Dicha conquista dura hasta 1514 cuando invaden los turcos otomanos, quienes aproximadamente 500 años después son desplazados por los británicos en la Primera Guerra Mundial.

Durante los siglos XVIII y XIX, muchos judíos perseguidos en Rusia y Polonia habían venido a instalarse en la tierra de sus ancestros. A partir de 1917 los árabes empezaron a mirar con suspicacia a este creciente número de judíos que venía a instalarse en sus tierras. Tan es así, que en 1927 sucede la matanza de Hebrón, donde hombres, mujeres y niños son asesinados a sangre fría. Hacia un tiempo ya que los judíos pensaban que necesitaban un territorio propio donde sentirse seguros y protegidos como pueblo. Se consideraron distintas opciones como parte de Canadá e incluso la Patagonia Argentina, pero sus raíces provenían de Jerusalén y sentían que ese era su territorio.

Surgieron grupos de resistencia árabes y judíos, que tenían conflictos entre ellos y con los ocupantes británicos, hasta que en 1947 la ONU decide la partición de Palestina. Los judíos aceptan la misma pero los árabes no y le declaran la guerra al recién fundado Estado de Israel. Dicho Estado tenía un ejército bien preparado conformado por los antiguos grupos de resistencia, por lo cual los derrotó fácilmente y comenzó a conquistar territorios. Ante los continuos ataques terroristas, en 1967 en la guerra de los seis días, Israel ataca Egipto y Jordania y continúa conquistando territorios (Cisjordania, Franja de Gaza, desierto de Sinaí, etc). Años después firmó un tratado de paz con Egipto y le devolvió el desierto de Sinaí. Más tarde se firma otro tratado de paz con Jordania y acuerdan ir devolviéndole paulatinamente los territorios conquistados. Más adelante se desmanteló la Franja de Gaza y se le devolvió a los palestinos. Si bien se daban estos acontecimientos según lo acordado, la paz no aparecía y hasta el día de hoy el conflicto persiste y no parece fácil encontrar una solución que satisfaga a todo el mundo. Nos parece necesario aclarar que parte de la historia que acabamos de relatar proviene de una mujer judía, que aunque nos pareció relativamente objetiva no deja de ser un lado de la historia y que tal vez nos falten datos relevantes.

Fuimos a Belén a visitar la Basílica de la Natividad. Belén es una ciudad palestina donde viven musulmanes y cristianos. Hoy en día está rodeada por una muralla que instalo Israel con la excusa de evitar los atentados que provenían de dicha ciudad. Llegamos a la Basílica que se encuentra construida sobre la gruta donde nació Jesucristo. Al entrar y bajar a dicha gruta, nos encontramos un pequeño altar con una estrella que marca el lugar donde esto sucedió.

Era impresionante estar en el lugar donde teóricamente había nacido Jesús. También visitamos Jerusalén, la ciudad que es sagrada para las tres principales religiones monoteístas. Para los judíos porque ahí surgió su reino y tienen el Muro de los Lamentos que es lo único que queda del 2do templo; para los musulmanes porque allí se encuentra la mezquita llamada Cúpula de la Roca que identifica el lugar preciso donde el profeta Mahoma ascendió al paraíso y para los cristianos porque aquí fue crucificado Jesús. Era movilizante estar en un lugar tan importante para tanta gente distinta. El Muro de los Lamentos, que en realidad sólo era un muro de contención del templo, se encontraba lleno de gente rezando, pidiendo y agradeciendo. Aquí también estaba dividido en un sector para hombres y otro para mujeres.

Atrás del muro, se alcanzaba a ver la cúpula de la mezquita de la Cúpula de la Roca.

Desde aquí recorrimos las distintas estaciones del Vía Crucis de Jesús. Estas estaciones no están en el lugar exacto porque es casi imposible saber específicamente donde fueron, pero están a lo largo del mismo camino que recorrió Jesús con la Cruz al hombro.

Este Vía Crucis termina en la Iglesia del Santo Sepulcro donde una cruz señala el lugar donde fue crucificado y es posible tocar la roca donde clavaron la cruz original. Dentro de la Iglesia se encuentra también el Santo Sepulcro, donde fue enterrado Jesús y de donde salió tres días más tarde luego de resucitar.

Estando aquí no podíamos dejar de visitar Nazareth. Acá se encuentra la Basílica de la Anunciación, que hace referencia a la aparición del Angel Gabriel anunciadole a María la venida de su hijo Jesús. Esta construida sobre la gruta donde tuvo lugar dicha aparición.

Hacíamos base en Tel Aviv, ciudad que nos sorprendió gratamente. Tienen una bella rambla, hay mucha gente haciendo deporte, tienen bares y restaurantes sobre la playa y sobre todo tiene mucha vida nocturna.

No todo fue visitar sitios históricos y religiosos sino que también pudimos disfrutar la noche de Tel Aviv, que tal como nos habían avisado, explotaba.

No podemos dejar de mencionar nuestra visita a los Jardines Bahá’í en Haifa, donde se encuentra el Centro Mundial Bahá’í (religión que explicamos brevemente en nuestro post sobre la India) y a Cesárea, ciudad construida por Herodes en 12 años y que hoy en día gran parte de la misma se encuentra bajo el mar. Como curiosidad, podemos contar que aquí se comprueba la existencia de Poncio Pilatos, ya que se encontró su nombre en una antigua piedra que decía “construido por Poncio Pilatos”.

También nos impacto la visita al Museo del Holocausto, el cual está dedicado a los 6 millones de judíos muertos en este atroz acontecimiento. Aquí, aparte del museo que nos muestra y cuenta esta terrible historia, también nos impresionó un salón oscuro con millones de velas. Cada una de estas representa a un niño que murió en el Holocausto y a la misma vez sus nombres son mencionados ininterrumpidamente por un parlante. Allí mismo caminamos por el paseo de los justos, un camino donde hay un árbol plantado en honor de cada persona no judía que ayudó a algún judío durante esta oscura época.

Algo interesante fue nuestra visita a un típico kibutz, fundado en 1949 y todavía funcionando. Un kibutz es una cooperativa en toda la forma de vida. Todas las ganancias van a una tesorería común y después se reparte entre todos dependiendo la cantidad de gente de cada grupo familiar. Pueden gastar dichos fondos como deseen. El kibutz se encarga de la electricidad, la comida, la educación y el seguro médico. Ambos miembros de la pareja deben trabajar, por lo cual el kibutz cuida de los niños en horario laboral. Si querían podían trabajar fuera del kibutz, pero su sueldo va a los fondos de la comunidad.

El kibutz es dirigido por una asamblea general, cada dos semanas se reúnen todos y se vota para decidir lo que haga falta. Todos tienen derecho a voto. Para ingresar como miembro, se entra un año a prueba y al finalizar el mismo todos votan si sigue o no. Si el voto es positivo, sigue dos años mas cuando se vuelve a votar y ya queda definitivamente. Si alguien decide dejar el kibutz puede hacerlo, pero solo podrá llevarse sus muebles y bienes personales, ya que las propiedades son todas del kibutz, no de la gente particular. En este kibutz vivían 190 familias, unas 700 personas. Tenían producción agraria, tambo, eran los principales productores de bancos de iglesias y manejaban un hotel entre otras actividades que les generaban ingresos. A veces necesitaban contratar gente de fuera del kibutz, que venía a trabajar por un sueldo y después se iba como en cualquier trabajo.

Aunque nos resultó una idea interesante, nos pareció que no podríamos vivir en un lugar así demasiado tiempo. Y al parecer es un problema que también enfrenta el kibutz, ya que le cuesta retener a la gente joven cada vez más.

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Israel fue un país que nos impacto. Al ser católicos, toda nuestra vida escuchamos hablar de los lugares que aquí se encuentran y haber podido estar allí donde todas esas historias tuvieron lugar nos hacía reflexionar. Por otro lado, no conocíamos mucha gente que haya venido y no tuvimos ni leímos muchas recomendaciones pero nos pareció un lugar que está bueno para conocer. Después de esta semana en Israel, nos tomamos el avión para Grecia.

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