Llegamos a Dubai, un lugar donde la pobreza no existe. No solo eso, sino que tienen todo lo que la plata puede comprar. Imaginense que una ciudad en medio del desierto, con más de 40 grados, tiene una pista de esquí techada.

Arrancamos visitando el museo de la historia de Dubai, situado en una vieja fortaleza de 1778. Era un museo pequeño ya que su historia es bastante reciente. Al ser un desierto, no tenían población fija. Allí habitaban temporalmente los beduinos, que eran nómades. Conocimos sus viviendas, sus costumbres y los escasos animales que había en tan hostil ambiente. Los camellos por ejemplo podían estar 2 semanas sin agua en verano y hasta 3 meses en invierno. Con el tiempo, al ser Dubai un paso estratégico en el camino de la seda, empezó a ganar cierta importancia. Pero fue luego del descubrimiento del petróleo que realmente despegó. En el Museo había un vídeo de las últimas décadas y de los proyectos futuros. Varios de los proyectos que figuraban como futuros ya habían sido terminados antes de lo planeado.

A continuación subimos a un barquito que dio una vuelta por el Dubai Creek, un río de unos cuantos kilómetros que se adentra en la ciudad y separa los barrios históricos de Deira y Bur Dubai (un proyecto futuro que tienen es extender este río de forma tal que rodee toda la ciudad para poder recorrerla completamente en barco).

Terminamos el recorrido y bajamos del otro lado del río, para visitar el Zoco de Especias, el más antiguo de Dubai. Aquí se vendían todo tipo de especias y varias cosas más.

De acá partimos hacia el zoco del oro, imaginandonos que sería un típico mercado de baratijas. Obviamente, tratándose de Dubai, no podíamos estar más equivocados. Era una zona de locales que vendían anillos, collares y demás del más puro oro. Uno más caro que el otro. Incluso encontramos el anillo de oro más grande del mundo.

Dejamos esta zona de tanta opulencia y fuimos a visitar el Burj Al Arab. Este es un famoso hotel de 321 metros, lo que lo transforma en el cuarto más alto del mundo. Lo que lo hace especial es su peculiar forma y que se encuentra emplazado en una isla artificial a 270 metros de la playa.

Llegamos en una época muy especial para este país musulmán, como es el Ramadán. Deben ayunar durante un mes desde que sale el sol hasta que se pone (coinciden con el primer y cuarto rezo del día respectivamente). Es decir, que entre las 4 am y las 7 pm no pueden comer ni tomar nada ni mantener relaciones sexuales. Con esto purifican su espíritu y también iguala a todos temporalmente, los más beneficiados sienten por un momento lo que viven los que menos tienen, facilitándoles la empatía para ponerse en su lugar y ayudarlos en lo que puedan. Por esta razón, nos recordaban a cada momento que no podíamos comer o beber en la calle. Incluso los locales de comida abiertos tenían las cortinas cerradas para que no se vea a la gente comiendo (esto no es igual en todos los países musulmanes, Egipto por ejemplo era menos estricto y no tenía esta restricción). Este ayuno se puede cortar si la persona está trabajando y lo necesita por el esfuerzo, siempre y cuando lo compense más tarde y cumpla la totalidad de los días.

Pensamos que los conductores que nos llevarían en 4×4 a través del desierto tendrían la excusa perfecta, pero nos sorprendieron porque a pesar de semejante calor y cuando nosotros nos bajábamos litros y litros de agua, ellos seguían como si nada. Recorrimos el desierto, subiendo y bajando dunas a toda velocidad en un paisaje desolado, donde hasta donde llegaba la vista sólo se veía una rojiza arena.


De repente, en medio de la nada, apareció ante nuestros ojos un oasis. En realidad era un puesto donde pararíamos a comer comida típica, ver una danza clásica del país y observar las estrellas del desierto.

Al otro día alquilamos un auto para irnos a Abu Dhabi. No solo es barato alquilar un auto, sino que el litro de nafta es más barato que el litro de agua mineral (para que tengan una idea, hay 2 millones de habitantes y 3 millones de autos en Dubai). Abu Dhabi es la capital de los Emiratos Árabes Unidos. Originalmente eran 9 emiratos independientes que buscaron unirse porque tendrían más poder juntos que separados. Al final se pusieron de acuerdo 7 (Qatar y Bahrein quedaron cada uno por su lado) y desde 1971 son un país gobernado por el emir de Abu Dhabi, posición hereditaria. El país tiene 9 millones de habitantes, auqnue solo 2 millones son nacidos allí. Los restantes 7 millones se conforman en un 54% por indios y el resto por árabes de otros países y filipinos más algunas minorías. Los indios y filipinos son apreciados porque son muy trabajadores y son buena mano de obra barata. Aquí no se pagan impuestos, el servicio médico es gratis cuando es una emergencia y la educación es gratuita hasta el secundario. Los nativos tampoco pagan impuestos, pero tienen todos los servicios gratuitos. Para fomentar el nacimiento de gente en dicho país, si tenés un hijo que nace allí te cubren los gastos y encima te pagan una suma extra de varios miles de dólares. Este es el único país árabe y musulmán que no necesita visa para entrar a ningún país. La gente aquí no exige vivir bajo una democracia, están contentos como están. Los nativos como mínimo reciben una casa y cada tanto sale el emir y dice que paga todas las deudas de la gente.

Llegamos finalmente a Abu Dhabi y nos dirigimos a la mezquita Sheikh Zayed, la más grande del mundo. No solo es impresionante por el tamaño sino también por el lujo. Para ingresar, los hombres deben ir de pantalón largo y las mujeres completamente cubiertas salvo la cabeza. Vicky manoteo el único buzo que tenía para cubrirse los brazos y entró. Mientras Max le sacaba una foto, se acercó un guardia y le preguntó si estaba con ella. Al responder afirmativamente, le dijo que debía cambiarse o retirarse porque el buzo tenía una cruz en el frente. Lo más chocante era que al acercarse Vicky, el guardia la ignoraba y le daba explicaciones a Max cómo si este fuera el dueño de Vicky. Esto igual no logro empañar el impresionante lugar que estabamos visitando.

Nos volvimos a Dubai y decidimos ir a aplacar tanto calor en las playas cercanas. Haciendo uso de los exagerados ingresos del petróleo, aprovechan las increíbles aguas del Golfo Pérsico acompañándolo con la creación de playas artificiales.

Dubai esta lleno de shopping enormes y lujosos. Nosotros fuimos al Dubai Mall, el shopping más grande del mundo. De afuera no decía mucho, pero adentro nos perdimos un par de veces. Lo llamativo era ver a las mujeres cubiertas de pies a cabeza con sus burkas comprando ropa y joyas en los locales más top. Increíblemente solo sus maridos las verían vestidas con estas ropas. En el inmenso patio del shopping había un lago, en el cual presenciamos un show de música y aguas danzantes. La vista aquí era  asombrosa, se veía incluso el Burj Khalifa, el rascacielos más alto del mundo con 828 metros de altura.

Al rato nos juntamos con Lucas y Ceci, unos amigos de Argentina quienes estaban aquí un par de días. Fuimos a comer y los lugares se habían llenado después de las 7 pm ya que había terminando el ayuno del día. Después de charlar y ponernos al día, arreglamos para ir al parque de agua Aquaventure al otro día.

El parque se encuentra en Palm Jumeirah, uno de los mejores hoteles del mundo. Aquí también hay un acuario increíble, atraviesa gran parte del hotel y del parque mismo.

Pasamos un increíble día con amigos y mucha adrenalina.

A la madrugada siguiente nos tomamos el avión para Egipto.

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